Tuesday, November 5, 2013

Come Armaggedon Come


Tengo mucho trabajo que terminar hoy. Y son las 20:19. Y debería hacerlo. Pero en su lugar he decidido escribir esto y echarme siete fikas mientras tanto. Y voy a hacerme un café. Ahora vengo.

Ya me he hecho el café pero ahora me meo. Ahora vengo.

Bueno ahora ya son las 20:46. Y así es como la vida se pasa en tu cara. Y se me ha acabado el Smoking Naranja. Y sé que es porque estoy completamente biased pero me flipa Reflektor.

Voy a continuar. Me quedé en que Lucha se fue. El Grillo la acompañó a la estación para coger el tren al aeropuerto. Cuando la dejó en el tren hacia el aeropuerto me llamó para asegurarse de que la había dejado en dirección al aeropuerto correcto. El Grillo.

Cuando volvió, bajamos a tomar un café y hacer recados, con Berta. Berta es la que sustituye a la vaca en la habitación contigua y no es una vaca. Por eso yanovivimosconunavaca.com.

Compramos un espejo que a día de hoy aún no ha sido colgado en el baño, sólo porque no he comprado la alcayata. Tampoco sé decir alcayata así que eso va a suponer una visita a Leyland, aka El Paraíso.

Tuve un fail en busca del Railroad café, que es tan hipster que nunca está abierto. En su lugar fuimos al Red Route, ese orgánico para charity que es una charity al que ya había ido una vez. Pedimos unos cafés y unos tés y unos sandwiches que tardaron más en llegar que Godot. Mírame, qué cultureta, con mis referencias al Teatro del Absurdo.

Después el Grillo y yo fuimos a hacer recados. Primero al Tesco a comprar comida que nunca íbamos a comer porque somos así. Pero nos dieron chapas de I Love Hackney y nos las pusimos. Luego fuimos con toda la compra del Tesco a la ferretería a por una escoba, luego al Spandeli a por mejillones que tampoco iban a ser comidos, y luego de vuelta a las escuelas. En el camino El Grillo usó la escoba para volar por Hackney, y fue gracioso.

Tras perder bastante el tiempo como es habitual, y marear la perdiz con dónde quedamos con la peña y que luego no vinieran la mitad, nos fuimos a pasear por Dalston y Stoke Newington. Vimos una exposición bastante mítica de Peter Blake. De nuevo, cultura. Estoy que lo tiro.

Hay tantos bares hipsters en Kingsland Road que se te bloquea el cerebro y no sabes a cuál ir, porque, y si el siguiente mola más? El Grillo se tropezó en las aceras mirando a su novio #345 en la puerta de una panadería.

Finalmente quedamos con Gémels en el Hysteria, que es un gran bar que está vacío porque es martes, porque son las 7 de la tarde y porque llueve. Pero es un gran bar porque tiene un ventanal muy atractivo al que puedes salir a fumar y seguir conversando con los que se queden dentro. También casi morimos de la risa extrema cuando al ir al baño vimos que era de Disabled.


Tras una agradable velada seguimos pasando una agradable velada y fuimos a Casas de Peña, donde Auro y el kebato de las patatas fritas nos alimentan bien, y donde Memphis se pone contento de ver a Tía Pec y Tía Car.

Vuelta a las escuelas en el bus turístico hasídico a ver a nuestros compañeros de raza de Stamford Hill.

Martes. Pienso que puse una buena peli o un buen Saturday y nos quedamos sopa. Este viaje por lo menos sólo nos hemos dormido en el sofá en posiciones incómodas y absurdas una vez.

Y llegó el Miércoles. El plan era alquilar un coche y tener un Day Out con Bobo y Julia en la costa, en Southend-On-Sea, y de paso, ver a Suede por decimoctava vez, que allí tocaban esa noche. Hacía sol y todo apuntaba a Joey and Janice's Day Of Fun!

Bobo y Julia confirmaron que no iban a salir de Londres hasta las 5, porque son idiotas y no saben pedirse Days Off Of Fun, pero nosotras decidimos que por qué no aprovechar el día de sol y disfrutar de todas las posibilidades que Southend nos iba a ofrecer. 

Nos fuimos primero a ver la exposición de Pop Art del Barbican, buscando por dónde se entraba en el frío viento huracanado de la City. No conseguíamos encontrar la puerta, y luego vimos que había que pagar. Lo vimos en internet, porque a día de hoy todavía no sé por dónde se entra al Barbican. Así que dijimos "nah, mejor aprovechar el día entero en Southend! Allí habrá cosas! Lo pasaremos en grande!".

Cogimos el tren de las 12:30 a Southend Victoria. El Grillo iba muy contento moviendo su cabeza como un perro de coche, que es lo que hace en vez de dar vueltas en círculos cuando es un Grillo estacionado. Le gustan los trenes. Y yo me comí un Kinder. Más contentas.

Llegamos a Southend-On-Sea tras una hora de trayecto. En ese trayecto se pasa por Billericay y ese pueblo me hace mucha gracia.

Ah, Southend-On-Sea! Qué... FEO :(

Será mejor bajar al mar, viendo casitas, por el sol, en este agradable paseo de viento gélido. Será mejor parar primero en el H&M a comprar una camiseta interior y siete bufandas. Y en la tienda de 99p a comprar 5 mecheros por 99p. El viento gélido necesita mecheros que funcionen, y no teníamos ninguno.

La High Street de Southend es igual que todas las High Streets. Está bien si un día quieres ir de compras y no quieres el bullicio de Oxford St o el centro comercial del terror de Stratford. Sólo son como £24 el billete de ida y vuelta y una hora en el tren. Pero así en general tal vez es mejor no ir nunca a Southend.

La costa es la imagen en la que Morrissey se inspiró para Every Day Is Like Sunday. Come Armaggedon, come. Carteles de neón de casinos, salas de juegos, restaurantes de comida rápida hasta donde alcanza la vista.
Pero el mar es bello. Aunque tenga un parque de atracciones cerrado delante. Si por lo menos hubiera estado abierto el parque de atracciones...



Car estaba convencida de que Southend debía tener una escena indie bastante importante, ya que los Horrors son de allí. Yo le expliqué que por eso ninguno de ellos vive ya allí. Por eso viven todos en mi barrio.

Teníamos hambre y buscamos un lugar donde comer. Casi, casi comemos en un Wimpy Burger del muelle. Qué terror. Luego casi, casi comemos en el Fish & Chips de al lado del Wimpy Burger, que tenía un aspecto casi más desolador que el anterior y un extra de terror.

Yo sugerí no volver a entrar nunca más en ese tipo de restaurantes y volver al "centro" a buscar algo más acorde con nuestros gustos y preferencias. Es decir, un lugar donde hubiera cerveza y algo de ambientillo.

El ambientillo es algo que no ven en Southend entre los meses de Septiembre y Mayo. Por lo menos encontramos un buen lugar, el Old Hat, o Hat and Hatters, donde la encargada llevaba un jersey de animales que me gustaba y era muy amable con nosotras. Y había cerveza y comida. No había gente. Porque la gente no existe en Southend.

Comimos y bebimos, con el Grillo muy satisfecho por una mermelada de chili.


Luego salimos a explorar el otro lado de la ciudad, el "bar de moda", el "bar de los Horrors".

Dios mío. Horrors indeed. Ni siquiera entramos a ese abyecto lugar, en LAS AFUERAS de Southend.
Pero vimos jardines que eran bastante bonitos. Y todas las calles eran las de siempre, las de antes. Es como si hubiera estado viviendo allí 7 años. Si me hubiese preguntado indicaciones algún transeúnte habría sido perfectamente capaz de enviarle a su destino sin necesidad de excusarme diciendo "no soy de aquí".
Se ve que la gente vive bien en Southend cuando existe. Pero la gente en Southend no existe.

Cada vez siendo más failure el asunto, acabamos en un O'Neill's. A mí no me pareció tan mal, pues era el único sitio donde había gente. Probablemente eran espíritus, pero a mí me resultaba reconfortante. Tras pasar de nuevo por el baño de Disabled, cambiamos de pub a uno bastante decente, donde había cuatro o cinco personas distintas y un buen beer garden. Si no hubiera hecho un viento huracanado gélido, habría sido un buen beer garden que disfrutar. En su lugar, estuvimos dentro en unas butacas muy cómodas haciendo esculturas con nuestros vasos, pidiendo Jagerbombs y tratando de pasarlo bien.



Los Bobos no llegaron hasta las 8 de la tarde. Porque hay que ser Bobo para salir a las 5 de Londres en dirección Ciudad-Dormitorio. Pero bueno, ya estoy empezando a acostumbrarme a que la gente no me haga caso cuando tengo razón, que suele ser todo el tiempo. Tomo pastillas para no perder la paciencia y no darles un sopapo como en el meme de Batman y Robin.

Así que el único lugar donde había humanos era el concierto de Suede. Habría sido un buen sitio al que ir a partir de las 7, a peoplewatchear, mirar al mar, criticar gente. Porque menuda gente. De pueblo. De pueblo costero. De pueblo costero inglés. Southend es el Murcia de UK.
Pero como los bobos de los Bobos tenían las entradas, pues no pudimos hacer nada de eso, sólo pudimos llegar tarde a los segundos teloneros y yo perdérmelos por estar haciendo cola en el bar.

El concierto estuvo bastante bien, si bien tocaron demasiadas canciones nuevas que parecían satisfacer a la concurrencia pueblerina mal vestida. Salimos a fumar en mitad del concierto, like the cool kids, y por supuesto volvimos a perdernos un trozo de Metal Mickey. Pero Brett cogió mi mano en New Generation, y eso está bien. Julia le tocó el sudor como una fan loca. Tiene 36 años.

Volvimos en el coche alquilado con una parada en el McDrive para comprar 7 raciones de patatas y un agua mineral. Las patatas ni siquiera fueron satisfactorias.

Ese es el fin de Joey & Janice's Day Of Fail. Pero el concierto bien. Si hubiera ido a Southend a ver a Suede en la vez número, no sé, 5, habría estado muy bien. Pero estuvo bien.

Ahora son las 22:08 y ya sabéis que me he tomado un café. Y tengo que trabajar. Así que, qué peli veo?



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