Tuesday, August 21, 2012

July Weekend



Me he retrasado tanto en esta crónica que obviamente me acuerdo sólo de lo imprescindible dentro de lo que ha acaecido en el último mes. Sin embargo, en mi filosofía SQR no cabe tomarse en serio ni siquiera un simple blog sobre la vida del Chuck común. Haremos lo buenamente posible por tener el recuerdo, si bien algo borroso, de la visita de Viveka a Londres y de las patatas fritas que nos hemos comido en esos días.

Es la medianoche del viernes al sábado 14 de Julio, y yo he vuelto de Colonia tras estar atrapada primero en un aeropuerto, después en un avión, y más tarde en un taxi. Obviamente lo primero que hago es echarme una fika en la puerta de mi casa. Después llamo a la puerta y me abre Viveka dormida. La dejo dormir, probablemente me echo otra fika en la ventana y luego me voy a dormir.
Eso no ha sido una narración complicada.

Pasemos pues al sábado por la mañana.
Vosotros que me conocéis sabéis que yo quiero salir por la mañana pero hay cosas que salen que me lo impiden. Cosas como el twitter, el café, secarme el pelo o el sol.
También habíamos de ponernos al día mi amiga y yo, ya que la había abandonado en Inglaterra dos días.
Ese día fue de los primeros en los que vimos el sol aquí en el verano de la isla. Quedamos con nuestros amigos los Stark y su bebé, en ese pub que tanto nos gusta en Hampstead. Sí, ese con el jardín de los calefactores que está al lado del Overground. Ese digo.
Allí comimos. Algunos hamburguesas y manjares selectos hechos con los mejores animales. Yo, patatas fritas. No os preocupéis: son patatas finas, están de muerte, y además me pedí dos, una por cerveza.
En la mesa de al lado conocimos a dos perritas, madre e hija, que nos quisieron. Eso siempre es bueno. Por supuesto me provoca querer ver más perros, así que fuimos a pasear a Hampstead y Parliament Hill como es menester. Siempre que entro a Hampstead pienso en cómo Boni sería la estrella del barrio, en cómo la gente la miraría y diría “Qué realeza! Qué porte!”
Nos hicimos una foto para el tito Ferio, al que echamos siempre de menos, y luego procedimos a ir a Highgate a dar una vuelta por el barrio. Una de las ventajas de ir con bebés es que cuando es cuesta arriba y el grupo lleva un carrito con las maletas de las vacaciones, la gente quiere coger autobuses, y tu duende del ejercicio no te puede reprochar nada. NADA, Duende del Ejercicio, esta vez HAS PERDIDO! JA!

En Highgate íbamos a ir a una tetería monísima con langostinos hechos de punto en el escaparate. Pero! Cerraba. Así que nos conformamos con ver el escaparate y nos fuimos al PUB! Nos sentamos fuera. Se nos había olvidado que a veces uno puede sentarse fuera a disfrutar de un poco de sol. Qué ocurrencia tan extravagante.
Aunque Baby Stark se portó extremadamente bien, se hacía tarde, y los bebés no pueden estar fuera de casa todo el día como si fueran unos adolescentes de los suburbios de Pennsylvania. Nuestros amigos habían de partir. “Excepto que te vayas tú y me quede yo?”. La emoción de Vir al pensar que podía salir un sábado noche era visible en sus pupilas. Ocurrió. Tres chavalas sueltas por el norte de Londres en busca de rock n roll!
Bueno, ciertamente lo que hicimos fue cambiar de pub y seguir rajando y tomando cervezas y vinos. Y yo echando mis fikas, claro. Heaven Is A Beer Garden.
Luego anocheció y se puso a llover. O qué os creíais, que estábamos en Jauja aquí? Aquí llueve, chavales.
Tomamos, erm, patatas fritas en el pub nuevo. El pub ese, The Spaniards Inn, es guay. Las patatas, desafortunadamente, eran gordas. Pero son patatas, y se comen.
A una hora prudente (yo qué sé a qué hora, que hace de esto mes y medio) nos tuvimos que marchar. Supongo que a la hora que cerraban el pub.

El domingo, 15 de Julio, teníamos programado un excelente día. Viaje a Oxford con Robert para quedar con Rabone. Sí, Rabone. Eso es todo lo que voy a decir al respecto de eso.
Habíamos quedado a una hora temprana, pero no teníamos prisa porque Bobby siempre llega tarde. Menos ese día, claro, que llegó pronto, porque siempre hace lo contrario de lo que se espera de él.

Llegó y tomamos un café en la casa antes de salir, con calma. Subimos al coche y fuimos rumbo hacia el norte por Wimbledon. Yo mientras iba explicando a Viveka las cosas que íbamos viendo, y por dónde estábamos pasando. En Roehampton se dio cuenta de que se había dejado el móvil, el método de comunicación con RABONE, así que tuvimos que volver. A la vuelta volví a explicarle las cosas que íbamos viendo, y por dónde estábamos pasando.
Horas después, y tras una parada en el Costa del Village, volvimos a partir hacia el norte, y yo fui explicando... bueno, ya sabéis.
En el coche, por la campiña, escuchando los Strokes, entre rayos de sol y tormentas incomprensibles, llegamos a Oxford hora y media más tarde de lo planeado. Estaba lleno de turistas y niños con jerseys de Oxford, y la calle principal podría ser cualquier calle principal.

Por suerte, nuestro destino elegido estaba ligeramente apartado de la muchedumbre. Este era The Eagle and Child, pub también elegido por JRR Tolkien y CS Lewis para tener sus charletas intelectuales. Mi emoción subía a niveles desorbitados, especialmente al divisar el menú de sausage and mash vegetariano. Pedimos nuestras merecidas cervezas y nuestros almuerzos, y disfrutamos de uno de los rincones que claramente había sido escenario de los primeros borradores de Bag End.

Me trajeron unas salchichas con un aspecto impecable, suculentas y grasientas, que por supuesto no eran las vegetarianas porque las vegetarianas no te dan ganas de llorar con ese olor maravilloso de animal. Viveka las probó para confirmar, segundos antes de que el camarero viniese y me dijese “te he traído las salchichas de animal”. Suspiro.
Las salchichas vegetales estaban muy ricas, no os preocupéis por mí.
Después vino Rabone, y tomamos alguna cerveza más, y luego su novia, que resultó haber ido al mismo colegio que Bobby, por lo que tuvieron historias que contar durante una muy amena velada.
Bobby y yo salimos a fumar, y yo me puse la máscara de gato para fumar y a la vez tener una conversación muy seria. Llevar máscara de gato y fumar a la vez es un acto bastante complicado, pero también lo es actuar con naturalidad mientras haces esas dos cosas. Los adultos te miran con extrañeza, pero piensan que puede haber muchas explicaciones posibles para tu comportamiento. Los niños te miran con extrema incredulidad, y no lo entienden, no saben por qué hay una persona con cara de gato que no está haciendo ningún tipo de show. Y eso me hace feliz. Ese es mi show.

Rabone y Mrs (es que no sé su nombre, lo siento) resultaron unos excelentes guías de la ciudad. Ella me dijo que había ido a Oxford porque pensó que era lo más cerca que estaría de ir a Hogwarts en su vida. Y claro, eso me llenó de felicidad, y di saltitos de alegría por los adoquines.
Nos enseñaron Merton College, donde ellos habían estudiado, y donde Tolkien era profesor. En teoría los domingos no se puede entrar a los colleges, pero nosotros sí pudimos porque íbamos con ellos. Felicidad, flipación, árboles y anécdotas estudiantiles. Es una de esas cosas que deprimen cuando lo piensas porque tú no has ido a Oxford y no eres Tolkien, Bill Clinton, ni ninguno de sus descendientes. Hasta pasadas unas horas ni me había acordado de que el Presidente Clinton había estudiado allí con su Rhodes Scholarship. Mi amor por Oxford se multiplicó por 5,780.

Terminamos el día en un Beer Garden fantástico, hablando de presidentes, de ser estudiante, y de los góticos. Los góticos siempre salen a colación. Allí, en la mesa de enfrente, había cuatro tipos. Uno iba con un traje de tigre, otro de pinguino, otro de león y otro de no sé qué. Me puse la máscara de gato para hacerles una señal de amistad, pero supongo que no me habrían aceptado en su club. Por qué no llevaré encima el traje de vaca cuando lo necesito?

Antes de irnos vimos un montículo al que queríamos subir. Pero no subimos porque o había que pagar, o estaba cerrado. Una de esas cosas. Paramos en una tienda de conveniencia a comprar chocolate, agua y un souvenir para mi mausoleo. Pasamos muchos problemas para pagar el parking, pero conseguimos salir de allí.

El camino de vuelta se hizo tedioso con el cansancio que impide que fluya la conversación, el ruido de la autopista que no permite echar fikas como es debido, y el extremo tráfico, que simplemente te hace querer matar.

Un fin de semana muy productivo, en mi opinión. Espero que estéis de acuerdo. Si no, pues nada.

Friday, July 27, 2012

Dos días en Colonia



Tengo unos días repletos de acción en mi miserable vida.Yo siempre quiero irme de viaje de negocios. Es divertido y casi gratis, y casi siempre hay alguien a quien ver con quien se pueda ir a tomar unas cervezuelas.
De alguna manera, siempre tendré que irme de viaje en un momento inoportuno. La vida es por joder, que dice Car.
El día 12 de Julio tuve que irme a Colonia de viaje. Viveka llegó aquí el día 11 y la tuve que abandonar sola en Inglaterra. En cualquier otro momento, me habría ido a Colonia, y luego habría pasado allí el fin de semana, como la otra vez. La vida es por joder.
Me levanté a las 4 de la mañana, y sólo estábamos despiertos Ggregg el zorro y yo. Él andaba olisqueando las calles buscando manzanas podridas, y yo echando una fika en la ventana de la cocina.
Me vino a buscar Ilknur en un teko. Me preguntó dónde estaba mi equipaje.
"Equipaje? A donde vamos no necesitamos... equipaje."
Sí, amigos, yo ya paso. Sólo necesito un cambio de atuendo y mi cepillo de dientes. Lo demás es vanidad. Me olvidé el cepillo de dientes, pero bueno, la teoría la he masterizado.
Me conozco Gatwick como mi barrio, por la de horas interminables que he pasado allí, así que tomamos un café antes de embarcar. El avión ya iba bien surtido de chickenlagers germanos. El origen del chickenlager es sin duda Bavaria.
Se tarda como 10 minutos en llegar a Colonia en el avión. En el control de pasaportes había dos colas. Todo iba fluido en ambas, hasta que fue nuestro turno y la policía germana tuvo un problema con el pasaporte africano del pasajero justo delante nuestro. Sospechoso, verdad? Diez minutos después la gente empezó a cambiarse de cola. Eligió... mal. Como siempre. Luego salimos a echar una fika con los policías del control de pasaportes. Kudos.
La oficina de Colonia, aparte de molar, tiene máquinas de Nespresso a tu entera disposición, y un futbolín. Y gente joven, y ambientillo, y pelotas gigantes para sentarte. Eso último ya lo sabíais.
El día de trabajo fue un duro día de trabajo, sin olvidar que empezó a las 4 de la mañana.
Por la tarde fuimos al hotel a dejar las cosas. Yo había tenido un fin de reunión ligeramente estresante y dije mi clásico "necesito una copa y una ducha".
Al entrar en mi habitación abrí el minibar como un señor que no sabe si está en el hotel de Denver o en el de Siracusa, en busca de una cerveza fría. La cerveza estaba caliente. Pero lo que tiene el minibar es que contiene otros productos! Sí, me comí el chocolate del minibar. La vida deja de ser por joder cuando hay chocolate.
Emprendimos camino por la orilla del Rhin al restaurante elegido por Michaela, un griego con terraza mirando al río y los Bruckens. Primero tomamos una buena kolsch, y luego patatas, queso, pan y vino. Sí, qué pasa? Dejadme.
Volvimos al hotel paseando de nuevo por la orilla poco antes de medianoche. Encontramos perros paseando, chickenlagers en bici, y chickenlagers paseando pero desafortunadamente no perros en bici.
En el hotel puse la tele. Yo no tengo la tele enchufada porque ya sabéis que me niego a pagar una TV Licence, así que es todo un evento que yo ponga la tele. Y qué vi? Pues Españoles por el Mundo, por primera vez en mi existencia. Estaban en Noruega, y salían perros de trineo. Me gustó, porque es que los perros estaban super contentos. Ayyy.
Al día siguiente di buena cuenta del desayuno del hotel. Era verdaderamente espectacular. Hicimos el checkout, y le dije al chickenlager de la recepción que sí, que me había comido todo el chocolate del minibar, que lo tuviera en cuenta.
De nuevo a trabajar duro en la oficina, y a comer, y hablar de fútbol. No estaban muy contentos de hablar de fútbol conmigo, los alemanes.
Como me había olvidado el cepillo de dientes y los filtros de las fikas, me fui al Lidl de enfrente de la oficina a comprarlos. Cogí el cepillo barato y la pasta de dientes cara, y busqué los filtros. Me habían dicho que los vendían ahí, así que me acerqué a la caja y le pregunté al chickenlager que dónde estaban los filtros. Me enseñó una caja muy grande y le dije "pero eso es gigante!". Y luego decidí comprarlo igualmente.
Por supuesto lo que me dio fue unas cosas que son como cigarros normales vacíos, y que por supuesto son imposibles de rellenar con tabaco normal. Gracias, Alemania, por ser tan rara. Volví a la oficina con mis "filtros" en la mano y con cara de Absolute Fail. Por suerte encontré a Bernd y me dio un buen surtido para el resto del día.
Decidimos marcharnos sobre las 3, ya que al fin y al cabo nuestro avión salía a las 21:45 y hay que llegar con tiempo...
La lluvia paró en cuanto salimos del edificio y el sol de nuevo nos acompañó en nuestro paseo por el centro histórico de la ciudad. Le hice a Ilknur caminar en círculos y seguirme mientras yo elegía las calles más pequeñas y retorcidas que veía, en busca de algún bar que molase para tomar kolsch.
Al final optamos por una terraza en el río, y yo pedí 7 kolsch y ella un café solo. (...)
Empezó a diluviar y decidimos ir a buscar un sitio para cenar. En el camino, en una callejuela, vi la tienda "English Books and Tea". Yo tenía que entrar ahí, así que le hice entrar.
Al entrar nos recibió un tipo preguntanto en inglés si podía ayudarnos. Yo le dije que iba a mirar, a lo cual me respondió sonriente que adelante. De repente se sentó en un sofá, sacó un ukelele de detrás de él, y se puso a tocar unas cancioncillas. Hablamos un rato del Capitán Picard y tocó unas canciones de Flight of the Concords. Y luego sacó una guitarra. Y cantó una canción alemana sobre la reina Isabel de Castilla, cambiando Isabella por Pepa. Eso es así. Por supuesto le compré un libro sobre America que valía €8, me dejó en €4, y yo dejé en €5 por el show.
Le pregunté dónde podíamos ir a comer una pizza, y nos acompañó al restaurante de al lado, Pinocchio. Allí tomamos una deliciosa pizza, y yo de nuevo una kolsch, e Ilknur un zumo de naranja con agua (...)
De ahí decidimos partir hacia el taxi para el aeropuerto. De nuevo nos encontramos al tipo de la tienda, cuyo nombre pienso que es Chris, y nos despedimos amablemente hasta la próxima.
En el aeropuerto había un avión pequeñito donde se subían los niños. Yo quería subirme pero soy un adulto. Es tanto risible como poco creíble, pero así es, me consideran un adulto.
Le advertí a Ilknur que se quitase el podómetro porque si pita y te cachean, se freakan out y piensan que llevas un detonador. Fue de todos modos gracioso que pitase y pensasen que era una terrorista. Lástima que no ocurriese en el avión de ida con el cacheador de Gatwick del que estoy perdidamente enamorada.
El avión se retrasó, me vi envuelta en la típica situación de hacer bromas sobre Hitler en Alemania y me mordí el pelo al verme atrapada en un avión porque el tío del finger no nos dejaba salir.
Fue un bonito viaje y quiero volver pronto y hacer algo que no sea el imbécil.
Adiós.

Tuesday, July 17, 2012

Ya no hay más Verano



Veamos, dónde me quedé?
El 4 de Julio lo celebramos como nuestra bella nación se merece y comimos patatas fritas, hot dogs y hamburguesas. Todo, desafortunadamente, vegano. La vida de un vegetariano es muy dura cuando el olor de una barbacoa hace que se te salten las lágrimas. Sé que ese no es el caso para la mayoría, sé que es sólo mi caso porque soy un caso perdido. St Jude.
Disfrutamos nuestra comida con nuestros animales y nuestros progenitores, y retrasamos la partida lo más que pudimos. Había que volver a Madrid, para hacer la última salida nocturna antes de volver a Inglaterra.
En el autobús tratamos de jugar a "Hacer listas". Sólo llegamos a una serie de nominaciones a "Mejor perro de peli", "Mejor casa de peli" y "Mejor coche de peli". Decir que ganaron, respectivamente, en una feroz competición, Verdell, Big y el Delorean.
Cogimos un pato (Ferio®) y nos fuimos al hogar antes de partir hacia el concierto de Mal Du Ciel, nuevo grupo de Marco y JR. No estoy de acuerdo con el nombre pero es el que eligieron y lo respeto.
El concierto era en Moby Dick, a donde se llega "en 20 minutos" en autobús. Obviamente eso es un cálculo falso, ya que desde mi casa a cualquier sitio de Madrid se tarda 20 minutos. Como en Los Angeles.
Obviamente también, no fuimos en autobús sino en taxi. Allí nos encontramos con la gente. De nuevo caigo en la tesitura de listar a toda la gente con la cual nos encontramos. No lo voy a hacer, por mantener la privacidad de sus vidas. Menciono sólo a Julio porque es al que más quiero de todos.
Tratamos nuevamente de mantener el control de pedida de cervezas en el nivel más bajo posible, pero cuando hay 2x1 el sistema actúa contra ti.
Me resultó muy grato que el siguiente grupo fuera Chinasky, donde toca mi buen amigo Marquitos al que también me hizo especial ilusión ver. Y me gustó mucho el concierto.
Otra gente llegó después de los conciertos. Fue divertido e inusual.
Anduvimos en la noche Énan, Rania, Grillo y yo por la Castellana hasta encontrar un teko. Y yo dormí 2 horas, una en una butaca y otra en un sofá, para partir hacia el aeropuerto a las 6 de la mañana y llegar al trabajo 6 horas después.
El buen Grillo me acompañó a la parada del Airport Express en Cibeles. Me dio pena dejar a un grillo en las calles a esas horas. Pero pronto nos veremos, un jour de couleur d'orange. Es decir, este jueves. Por lo menos tenemos nuestra clásica postal de Madrid de recuerdo.
Al aeropuerto llegué con cierta holgura, y con un intenso dolor de cabeza por falta de sueño y exceso de cerveza. Necesitaba tomar un ibuprofeno, para lo que necesitaba agua. El agua la venden en la máquina de agua, por el módico precio de €2.60 por 500ml. Obviamente no llevo tanto dinero encima, hijito, sino un billete de €10. Tuve que comprar un Huesitos en la tienda de Relay por algo así como €1.80, y luego comprar la botella de agua.
Fue entonces cuando desarrollé mi nueva teoría. La conspiración sobre la posibilidad de hacer bombas líquidas y llevarlas en los aviones es un invento de FontVella y Coca Cola. Está tan claro que me sorprende no haberme dado cuenta antes. CLARO que no puedes llevar agua de fuera, porque te habría costado 35 céntimos. Así no pueden hacer beneficios. Así que TE JODES y compras 500ml por €2.60. Y de paso te jodes y engordas con tu Huesitos. Estaba rico, eso lo he de confesar.
En fin, que la conclusión es que no existen las bombas líquidas que puedas meter en una botellita de FontVella. Hijos de puta.
No voy a explayarme en mi viaje de vuelta. Tardé tres horas en llegar a la oficina y eso me jodió. Y llovía.
Fueron unas bonitas vacaciones, y espero veros a todos antes o después.
Adiós.

Wednesday, July 11, 2012

Verano Animal


Dormirse a las 4 de la mañana sin apenas alcohol en sangre y no tener que madrugar al día siguiente a pesar de ser Lunes es uno de los mayores placeres de la vida del Churk común.
Realmente el Churk común sólo madruga si tiene que ir al aeropuerto, el resto de días se despierta cuando quiere. El Churk es malo.
Desperté y no había fikas. Decidí ir a comprarlas y de paso tomarme un Starbucks. En el estanco me dieron 6 papelillos por el precio de 5. Es uno de esos gestos amables que tienen conmigo, mucho mejor que el regalo de un mechero feo e inservible.
En el Starbucks me hablaron en inglés. No por la pinta que tengo, que no es en absoluto de turista, sino supongo que porque ningún madrileño en su sano juicio aparece un lunes a las 11 de la mañana en el Starbucks de Neptuno. El café no fue de lo más satisfactorio, pero por lo menos se parecía más a lo que acostumbro tomar.
Al estar en la calle me percaté de que un alto porcentaje de la población masculina llevaba camisetas de España. Esto me hizo pensar que probablemente eran las mismas camisetas que habían llevado la noche anterior y no las habían lavado. Días después, seguiría viendo camisetas de la selección, y preguntándome si las habrían llevado puestas todos los días de la semana.
El Grillo y yo nos íbamos al pueblo. El objetivo era coger el autobús de las 2. Nos despedimos de Rania, preparamos nuestras cosas y salimos de la casa. Le contamos un poco nuestra vida a la portera en el portal y subimos la calle para ir hacia Sol.
Cuando llegamos al final de la calle, el Grillo se dio cuenta de que se había olvidado de coger toda la comida de Vegan Planet para el festival del 4 de Julio. Así que tuvimos que volver a bajar la calle, contarle un poco más nuestra vida a la portera, y volver a subir.
Paramos a comprar desodorante Mum® en el Bodybell® porque no lo tienen en Boots® y a mí me gusta porque huele a brisa de primavera. Cogimos el metro. El metro de Madrid es el mejor, especialmente un lunes a las 2 de la tarde cuando no hay nadie subido en él. Obviamente el autobús de las 2 ya no era una opción, ahora era el de las 2:30.
Comimos unos sandwiches de queso con tomate en Rodilla y nos echamos unas fikas fuera, en la Plaza del Terror, aka Príncipe Pío. Creo que es mi menos favorito lugar en Madrid. Cemento, carteristas, chonis y ni una sombra. Los sandwiches aún así estaban deliciosos.
En el autobús jugamos a iMDB y a variantes, hasta que el Grillo dijo que quería jugar a algo que no requiriese pensar y bueno, el juego que inventé es inexplicable, pero proporcionó bastante risa.
Explicaré el origen del juego "iMDB", que es más o menos como el Oráculo de Kevin Bacon.
Allá por 2009, en Madrid, yo tenía ratón inalámbrico pero no teclado. El ordenador estaba enchufado a la tele, y ahí veíamos nuestras pelis y cosas de internet. No sé muy bien cómo surgió la pregunta de "qué peli es esa que sale Tom Hanks" (sea Tom Hanks un ejemplo de cualquier actor por el que nos preguntábamos en ese momento). Sin teclado, no puedes ir a iMDB y escribir "Tom Hanks" en la búsqueda. Sin teclado, hay que recurrir a estratagemas más complicados. Claro que puedes levantarte del sofá y teclear, pero, quién tiene tiempo de hacer eso? Nosotras no. Mucho mejor es hacer click en cualquier trailer o noticia que sale en portada de iMDB y, a través de sus actores, llegar a una peli de Tom Hanks. Sirva de ejemplo que en portada sale el trailer de The Dark Knight, y Christian Bale sale en The Dark Knight, y también sale en Velvet Goldmine con Ewan McGregor, que sale en A Life Less Ordinary con Cameron Diaz, que sale en La Boda de mi Mejor Amigo con Julia Roberts, que sale con Tom Hanks en Charlie Wilson's War. Idealmente cuantos menos clicks hagas, mejor lo habrás hecho. Esto evolucionó sin internet a pensarlo con la cabeza, y es un gran juego para ir en coches o perder el tiempo de una manera divertida que ejercita tu mente. Los actores más populares por los que pasamos son, inexplicablemente, Shia LABEOUF y Penelope Ann Miller. Ahora ya, por diversión, tratamos de pasar siempre por Shia LaBeouf. Simplemente es gracioso decir SHIA LABEOUF.
Bueno, pues llegamos a Segovia y Ladre nos recogió. Trajo patatas y pipas, y yo me las comí. Paramos en Mercadona a que Grillo comprase Doritos Tex-Mex. Eso es así.
Al llegar al hogar, Boni me quiso, aunque no me trajo nada porque le pilló de sorpresa. Puchi por su parte se restregó como una anguila por todo el césped en un ataque de extrema locura de amor perril, alternando entre las dos para dar besos y morder nariz. Entre tal round de cariño casi olvido saludar a mi padre. Chandler el gato huye de mí porque se olvida de que me quiere, pero luego se acuerda, y esa noche hasta durmió conmigo.


Comimos garbanzos y luego no lo sé. En el pueblo pierdo la noción de lo que hago, porque es básicamente vaguear, comer, ver pelis y besar perros.
En esos días vimos Indiana Jones 3, Hitch, y algún clásico más. También vi unos documentales sobre América desde el aire, y decidí que mi destino es MAINE, y que debo irme allí lo antes posible.
También me senté 20 minutos al sol y me quemé. Thanks a lot Bin Laden.
Iba a zanjar ya este viaje en esta entrada, pero ya me he cansado por hoy. Mañana me voy a Alemania, tal vez pueda escribir algo en el avión.
Adiós.

Tuesday, July 10, 2012

Verano en la Granja Blanca



Domingo. Me desperté por la mañana con esa boca pastosa que sólo la resaca puede proporcionar. Estaba enfadada, y condenada a la oscuridad de la cueva. Me senté en el sofá a echar una fika y considerar las opciones de la mañana. La mañana en un piso compartido es difícil. Nunca quieres ser el primero en levantarte y empezar a hacer ruido, especialmente si conoces a los otros ocupantes y sabes que no tienen buen despertar.
De nuevo aproveché la condición de la cueva y decidí ver una peli. Elegí Old School. A los 5 minutos ya desperté a Grillo, y se sentó a verla conmigo sin decir nada más. A los 10 minutos ya desperté a Aiti, y salió, dijo buenos días, y volvió a entrar. Domingo por la mañana, nunca el mejor momento de entablar conversaciones.
Reí mucho viendo Old School entera, mientras Car trataba de hacerse la buena cocinando un desayuno copioso para todos. Café, zumo de naranja natural, croissants, sandwich de doble de queso y sí, cómo no, patatas fritas. Fue un buen desayuno - comida - cena.
Después de eso no hicimos nada, salvo ver American Pie: Reunion. Es un poco más seria que el resto, pero sigue habiendo mierda y cosas de esas que nos hacen reír.
Estando en Madrid se queda y sale con gente, así que quedé con mi buena amiga Jimena. A pesar de que pida zumo de naranja en la terraza de un bar mientras yo me pido una cerveza, es una gran persona a la que profeso genuino amor.
Se acercaba la hora del partido, la hora para la cual todo este viaje se había programado. Mi plan inicial de ignorar a mis amigos e irme a verlo al Wild Thing como mandaba la tradición, se fue a lo que viene siendo la mierda.
Ya sabéis cómo son las tradiciones: si ves el partido con una camiseta roja y gana España, tienes que ver el resto de partidos con una camiseta roja o perderán. Lo mismo ocurre si lo ves con un grupo de amigos u otro, si bebes Heineken o Mahou, o si coincidió que ese día no te habías duchado. En el caso de mis amigos (Car, Aiti, Pat, Al) la superstición fue seguir viendo los partidos en LA GRANJA BLANCA.
La Granja Blanca es un bar de esos de Madrid que consisten básicamente en una barra a la izquierda, dos mesas al fondo, una máquina de frutas a la derecha y una tele de esas pequeñitas que cuelga del techo. Sí, amigos, la gente decidió ver TODA LA EUROCOPA en básicamente una tele de hospital. A pesar de todos mis intentos de ir a otro lugar donde pudiera ver algo, tuve que acabar en La Granja Blanca. Pero obviamente, dado el resultado final, no me arrepiento. Aunque espero que Brasil 2014 empiece en otro bar. Un sports bar de Nueva York, por ejemplo.
Vinieron los amigos al partido, incluyendo LAMARGA, que aparte de ser genial de por sí, es más genial porque pide cañas dobles.
Obviamente fuimos gente feliz durante esos 90 minutos. Sobre todo yo. Gente feliz. Por si acaso el mundo se acaba y lo único que sobrevive a la explosión es el servidor de blogspot que contiene estos relatos, pues España ganó la Eurocopa 4-0. Ahora me pongo a pensar que si el mundo se acaba y lo único que he contado es que ganamos 4-0 va a ser muy deprimente. No sabrán contra quién, ni la Eurocopa de qué, ni quién metió los goles, ni dónde se celebró, ni que ese mismo día Pamela Anderson cumplía 45 años... Bueno eso último sí.
En cualquier caso, estuvo muy bien, vi a mis queridos amigos y además gané y además fuimos a Cibeles vestidas de cosas raras. El único aspecto desagradable de la noche fue que Aiti tiró su móvil al váter. No todo puede salir a pedir de boca, supongo. Pero en general, sí, mereció la pena.


Después de tanto gritar gol y tanto cafrerío español que sólo se da en estas ocasiones de interés nacional, la realidad empieza a manifestarse: Acabas de ir andando por la calle con una cabeza de cangrejo en la cabeza, te has hecho fotos con gente que canta "yo soy español" y has tolerado que soplasen trompetas de manera incesante en lo que viene a ser tu cara. La hipocresía que irradia mi ser podría iluminar el condado de Bishop, Alabama.
Al final lo celebramos como sólo nosotras sabemos hacer: comiendo patatas fritas. Y qué hacen tres troncas al volver a casa, en vacaciones, tras celebrar una victoria deportiva? Pues ver SENTIDO Y SENSIBILIDAD. Enterita.

Monday, July 9, 2012

Verano del Terror


La casa de Madrid es espaciosa. Esto hace que podamos acumular en ella todo tipo de artilugios, ya sean útiles o inútiles. Allí tengo la mitad de mis posesiones, que normalmente o no servirán para nada (los libros de Twilight) o serán el objeto de mi anhelo profundo (Malkovich, mi tele, o Mikey, mi minicadena). Ni que decir tiene que no me llevé nada. Dejé allí a Porkovich, el cerdo feliz, para que lo lleven al pueblo con el resto de animales. Ni siquiera me llevé mi paraguas, el cual me sería muy útil en la vida. Ya lo creo.
El único inconveniente, aparte del ruido de la calle, las obras, el olor del bar, las goteras, las vigas que se mueven etc, es que el salón es una oscura cueva, a la cual llegas y no sabes bien qué hora del día es. Esto me viene muy bien a la hora de levantarme por la mañana e irme al sofá a ver una peli. Yo no veo pelis cuando fuera es por la mañana. Así engaño a mis principios, y eso me gusta.
El Grillo puso Tienes un E-Mail para hacer la gracia un rato. Ella no sabía que pensaba verla entera. Y así fue, la vimos entera. Gran comienzo del día, con pipas y café.
El pobre Grillo no había comido pipas y tenía hambre. Así que nos fuimos a desayunar (a las 4) al Home Burger Bar nuevo que han abierto en el barrio. Cerveza, hamburguesa vegetariana, patatas fritas y aros de cebolla. Evidentemente todo esto es demasiado para dos pobres personajillos como nosotras, pero hey, en la vida hay que comer patatas, right? Y las del Home están muy ricas.
Después de eso me dijeron que íbamos a una tienda del barrio llamada Vegan Planet a comprar comida para nuestro 4 de Julio vegetariano. De esta sentencia, hay varias partes que son mentira.
Realmente la tienda se llama "Planeta Vegano". Eso son cosas del Grillo y se aceptan. Pero el "barrio" nunca fue Lavapiés. Me engañaron para ir a Lavapiés. Ya sabéis que a mí no me gusta ir a Lavapiés. Ya no es sólo el nombre, que es de tan buen gusto como Despeñaperros, sino el olor a tetería y variantes. Más adelante en el día me daría cuenta de que la fragancia Eau de Meados no es exclusiva de Lavapiés, sino que se extiende hasta Chueca, pasando por Gran Vía, Alcalá, y sí, mi estimado barrio de las Letras.
Paramos antes a tomar un café en el Barbieri, que nos gusta, y escuchamos a Tchaikovsky o Korsakov o a cualquiera (no voy a ir de entendida de la vida, no tengo ni zorra, fuera lo que fuera, molaba).
En Planeta Vegano Car compró muchas cosas para el festín del Día de la Independencia, y nos pedimos un Club Mate y una Mate Cola. La Mate Cola tiene tanto azúcar que creo que me subí al techo en un momento dado.
De vuelta a casa nos pusimos a ver Trailers. Gustamos de ver Trailers. Yo ya había visto casi todos, pero hay algunos que merece la pena revisitar. Sin embargo, la maldición de la visita a Madrid implica siempre salir de casa, y mucho.
Era el desfile del Orgullo Gay. Queríamos ir a Malasaña y decidimos que la mejor manera era evitar la Gran Vía e ir por la calle Barquillo. Ciertamente era la mejor manera, si bien la calle Marqués de Cubas era el váter oficial de la ciudad, con el culo de una tía entre cada dos coches, y regueros de meado que provenían de la fachada del Banco de España.
N. del A.: A la gentuza que mea en la calle: sois gentuza.
Prácticamente corriendo, salimos de ahí. Al Grillo se le ocurrió quejarse a un policía. Como si el policía fuera a poder hacer algo.
Gentuza!
Cruzamos la calle Alcalá bajo una carroza que tronaba con horterismo, y seguimos nuestro camino a paso ligero huyendo de la muchedumbre.


En el camino, encontramos el In Dreams de la calle San Mateo, bar californiano vacío en el cual ponían los Beach Boys. Y yo soy muy fan de los Beach Boys. Así que pedí dos cervezas. "De cuáles?" "Pues de las grandes" "Tengo jarras grandes congeladas" "De esas, claro!". Cada una con nuestro litro de cerveza nos fuimos turnando para sentarnos en distintos ángulos hacia la ventana y en distintos sofás, echando fikas, viendo pasar gente (des)vestida para la ocasión que se daba en el barrio contiguo y esperando a que vinieran los demás.
Al final vino toda la gente que iba a venir. El problema de este blog es que yo cuento mi miserable vida porque soy una egocéntrica y no me molesta que la gente sepa lo que hago a todas horas. Pero luego debería narrar que vinieron X, Y y Z, y a lo mejor X mintió a su madre para aparecer en el garito. Y nunca se sabe, amigos, nunca se sabe.
El caso es que tras un rato agradable y muchas más jarras de esas, cambiamos de lugar, y todo se fue a la mierda. Amenacé a 2 grupos distintos de personas en la calle Fuencarral por hablarme y mordí la cara de mi hermana. Todo perfectamente justificable, claro.
Y nos fuimos a casa, sí. Quiero pensar que recibí patatas fritas de compensación pero no recuerdo que así fuera.
Dormí poco, y mal, en la cama compartida, porque yo ya no tengo cuarto. El caso es que lo que me hizo darme cuenta de que verdaderamente ya soy un huésped en Madrid no fue lo de no tener cuarto, sino el recibir una tualla de IKEA en lugar de una de las buenas del Corte Inglés. Vivir para ver.

Sunday, July 8, 2012

Verano en la Villa



Hablaba completamente en serio cuando decía que si España pasaba de Cuartos en la Eurocopa me iba a ir a Madrid a ver la final. Lo que pasa es que cuando se vive al límite como hace el buen Churk, es muy difícil apostar el dinero del vuelo por que pasemos de Semis. Yo no apuesto, porque como bien sabe cualquiera que me conoce, tengo muy mal perder. MUY mal perder.

Todos creíais que era un plan de última hora tras ganar a Portugal, eh? Pues no. Estaba todo calculado. Sólo me faltaba pedir vacaciones y comprar el billete. Es decir, nada estaba calculado. Pero yo tenía un backup plan. El dinero iba a gastarse igual. Porque tocaba Suede en el Hop Farm Festival el día 1 y si España no jugaba la final, aquí el Perk se iba a ir a ver a Suede. Quién me iba a decir que iba a elegir ver el fútbol en lugar de ver a Brett. La vida da giros inesperados.

En cualquier caso, vi el partido de Portugal en el Enterprise, rodeada de portugueses o ingleses que iban con Portugal porque eran unos desgraciados. Estaba claro que la final no podía vivirla en el país hostil donde resido. Estaba claro que tenía que irme a la patria.
El jueves por la mañana compré un billete para el viernes por la tarde. Eso es así. La compañía más barata era Air Europa. So, Air Europa it is.

Hice mi maleta (vacía) y partí hacia Gatwick con 17 horas de antelación desde Weybridge, porque no te puedes fiar de los trenes maléficos de Inglaterra.
Me gasté medio millón en WHSmith como es tradición, afortunadamente parte de él en la nueva Empire Magazine.

El avión no era mucho mejor que los de EasyJet, por mucho que digan los pijaldres. Sí, el vuelo estaba invadido por pijos españoles que trabajan en la City, y que gustan de contar cómo trabajan en la City y cómo les gusta viajar en compañías no-low cost y recomiendan lugares de mierda en Londres a la gente que se encuentran en el avión. Y como bien sabéis esto lo hablan en la parte del vuelo en la cual he de apagar mis aparatos electrónicos y oírles. Odio escuchar conversaciones ajenas, y sobre todo cuando son mierda. Me calmé leyendo mi Empire de principio a fin, y completando mi crucigrama.
De nuevo llegó el momento del aterrizaje y el apagado de los aparatos electrónicos. Y por supuesto fue el momento en el cual un tipo decidió que era menester ponerse a cantar LUZ CASAL, sin ningún tipo de tapujos ni consideración por el resto de pasajeros que tenían que escucharle. Cuando acabó se oyeron murmullos de "joder, macho, menos mal"(vale, era yo). Pero no quedó contento y decidió que era el turno de Nena Daconte.
La mierda de Air Europa es peor que EasyJet porque no tiene finger, tiene autobús a la terminal. Odio el autobús a la terminal. Sobre todo porque me tocó con el tipo que cantaba al lado. Le miré con tanto odio que hasta me dio vergüenza y decidí bajar la cabeza el resto del trayecto.
Tenía reservados 10 euros para el autobús que te lleva a Cibeles que antes valía 2 y ahora vale 5. Teniendo en cuenta que me había gastado 14 libras en ir a Gatwick, no me invade en absoluto la indignación.
El Grillo me llamó desde una cabina para decirme que iba a ir a buscarme a Cibeles. Eso fue una gran alegría porque me trajo una couk bien fría entre otras cosas. El Grillo lleva mi maleta cuando yo llego a Madrid. Nos echamos unas fikas en el Paseo del Prado, y vimos perros. Y lucía el sol.

Mi planazo del viernes: ir a Chueca a conocer el bar de Seb. El planazo del viernes de toda la humanidad: ir a Chueca porque es el Orgullo Gay. No voy a soltar todos los improperios que solté en ese momento de intentar atravesar la plaza. Sólo diré: IDEAS DE BOMBERO.

Sabéis qué? Que Seb no estaba en el bar ese día porque tenían un puesto en Callao. Así que nos tomamos una cerveza con Julien, y dijimos "vayamos a saludar a Seb a Callao!". IDEAS DE BOMBERO.
Que qué me encontré en Callao? A OBK EN DIRECTO.
Todo era un poco Fracásibol, y yo no soy Fracásibol, que yo sepa. Huímos de ahí y fuimos al Templo del Gato, a bailar un poco y beber demasiado.
Conocimos gente, hicimos el ridículo, nos reunimos con otras personas y RECHAZAMOS chupitos gratis, porque nos portamos bien. Cuando nos íbamos a marchar parecía que el DJ lo sabía porque empezó a poner cosas de las que me gusta a mí bailar cuando limpio la casa: Kiss, Cheap Trick, Thin Lizzy. Así que nos quedamos. Terminamos la noche bailando el ballet de Life on Mars, y cuando cerraron nos fuimos en busca de pizza nocturna.
Había cola en algunos de los sitios de pizza, así que fuimos a uno en Huertas. Al llegar, el chico de la pizzería (Santiago Pollo) nos preguntó cuántas pizzas queríamos. La única respuesta posible a eso es TODAS. Así que pedimos TODA LA PIZZA y nos la llevamos.

Voy a dejar el día siguiente para más adelante. No es que vaya a ser una historia trepidante llena de ricos personajes ni aventuras impactantes, pero me tengo que pensar la narrativa adecuada para evitar meterme con gente y sucesos reales.

Saludos cordiales.

Friday, June 1, 2012

Jubilee


Yo ya empiezo el Jubilee, y tengo una serie de cosas que decir aquí hoy.

Estoy leyendo la autobiografía de Hillary Rodham Clinton. Me recuerda mucho a The Good Wife. Ella también era abogada de una gran firma cuando su marido era Fiscal General de Arkansas, y defendía casos pro-bono aparte de a grandes corporaciones contaminantes. Y bueno lo del escándalo sexual y tal, pero eso es lo de menos.
Bill le pidió matrimonio al atardecer en el Lake District aquí en la isla y ella dijo “No, not now.” Menuda loca. Bill es lo mejor. Ya me lo demostró en su propia autobiografía, pero no deja de asegurarse su puesto #1 en Presidentes, superando a figuras como Truman y FDR. Luego está el Presidente Bartlet, claro.

Ayer vi El Señor un rato. Como lo que decía en alto no lo oía nadie porque aquí no hay nadie más, pues lo repetiré para mi audiencia.
Legolas y su "they run as if the very whips of their masters were behind them" es como "Legolas, en sssserio, deja de ser tan pedante".
Y a nadie más le parece demasiado CSI que Gimli diga "he was twitching because he's got my axe embedded in his nervous system"? Cómo sabe eso? Es un enano.
Y por qué Haldir tiene el pelo encrespado y los poros tan abiertos? No es un elfo? Y dicho esto, por qué Elrond es feo? Menudos elfos de mierda.
Y por último: Éowyn, no te flipes, tronca.

Los niños de la escuela están en el recreo cantando cancioncitas. Voy a ponerles MGMT.

Pues hoy he subido por Sunnyside a por un café, para empezar la mañana de manera activa y saludable. Me he comido una mosca, y es un milagro que haya sido sólo una. También he visto una lombriz así de grande: "_________________________________________________________________________________________________________________________________"
Y dos perros. Uno me ha sonreído, el otro estaba demasiado ocupado ladrando a una ardilla. Y también he visto un gato que estaba camuflado tramando algún plan maléfico.
Me he echado dos fikas y he vuelto a casa a trabajar.

Y decir que ya soy autosuficiente. He aprendido a hacer scrambled eggs con patatas fritas, y los llamo "mi especialidad". Ayer medio chuzo me los hice y joder, qué delicia extrema. Ahora sólo necesito que alguien friegue. Vale, a lo mejor no soy tan autosuficiente. Demonios.

Me voy a ir a comprar unas frutas. Adiós.

Tuesday, May 29, 2012

Es Martes.


Buenos días. Es el cumple de Aiti. Felicidades, Aiti!
Sí, me leí la trilogía entera de The Hunger Games, y qué? Fui muy feliz. Seré la primera en juzgarte porque lees un libro feo, pero es nuestro derecho hacer lo que nos salga de ahí.
Esta semana estuvo aquí, en el trópico, mi buena amiga Polilla. Le dije que se trajese un pareo y unos paños pero no me hizo caso y vino con una maleta llena de jerseys. Londres es impredecible.
El jueves estuvimos en el Royal Festival Jarl, en el Soho, en Covent Garden, en TopShop... bajo el sol abrasante y entre la peña medio en bolas, buscando unos zapatos de navajo (se estila la moda nativeamerican este verano).
Buscamos un sitio para cenar. El Breakfast Club pretende tener un ambientillo hipster y apto para ti y para tus sandalias veganas, pero no tienen cerveza. Ni Coca Cola. Ni vino. No tienen una mierda. Menudo tugurio. Nos fuimos por donde habíamos llegado. Habráse visto. Qué desfachatez.
Cenamos en el Soho Thai, que siempre pilla a mano cuando no quieres pizza o hamburguesa. A mí ahí se me acaban las ocurrencias. Qué más comidas hay?
Ese día empezó de nuevo el Challenge, y empezamos con 35K pasos. No está mal. Para el final de este viaje Patricia me quería matar. Yo es que me pierdo en el Soho, qué quieres que te diga. Pero visitamos Leicester Square, que después de dos años, está terminada. Y pensabas que el mundo se acabaría antes de ver esa plaza terminada. Pues no. Pero sí se acabará antes de que construyan el intercambiador de Tottenham Court Road.
El viernes, tras un poco de trabajo, fuimos a Primrose Hill a tomar unas Heinekens de Shepherds Foods, como dicta la tradición. Conocimos a dos perros que jugaban sin parar, el highlight de lo que va de década. Recordamos cómo la última vez que estuvimos allí juntas debía hacer -7 grados en una noche de Enero. El viento nos derribó al suelo, pero fue una tarde fantástica.
Después, más tradición, un ratito en el Enterprise. Y otro pub, con jardín, y el descubrimiento de The Diner, con unas buenas patatas finas y hamburguesa de Portobello Mushroom que estaba bien rica, si bien la de Pat parecía haber sido enviada a la Tierra por el mismísimo Dios Creador.
Y de vuelta al Enterprise, a bailar un poco con la gente que llevaba camisetas de rayas.
A la vuelta, Pat experimentó “la vuelta del commuter”. La Vuelta del Commuter consiste en ir en un vagón de tren viendo cómo los de las afueras, algunos más borrachos que otros, devoran McDonalds, Burger King y KFC en tu cara y llenan el ambiente de su rancio ketchup. Según el estado en el que te encuentres tú, fellow commuter, querrás morir del asco o de la envidia que te dan esas patatas fritas.
La Ida del Commuter, que nunca os he hablado de ella, consiste en cómo las fellow commuters deciden que es el momento perfecto para sacar su esmalte de uñas con extra de formaldehído. En estos casos es rara la vez en la que morirás de la envidia, siendo el asco la sensación más común.
El sábado fuimos a Portobello. Rápidamente llamamos a nuestros conocidos en Madrid para preguntar si quedaba alguien en la ciudad, ya que parecía que el total de la población española estaba con nosotras en Portobello.
Fuimos a casa de Damon, llamamos al timbre, le dijimos a su hija que le dijera a su padre que se andase con cuidadito que le iba a caer una hostia por cabrón, y luego nos fuimos hacia el parque.
De camino pasamos por el Churchill Arms que estaba holgado de espacio, así que nos quedamos allí comiendo y tomando vino y cerveza con un viejo que se sienta en la barra y se ofrece a hacerte fotos.
Después, un ratito en Kensington Gardens, oyendo el musical de The Lion, The Witch and The Wardrobe. Pat se sabe todas las canciones porque actuó en él.
Autobús número 9 a Covent Garden, pasando por el festival de África que tanto le habría gustado a Car en Trafalgar Square, tienda Fred Perry y paseo por el río hasta el Founders Arms. En el Founders Arms, mientras esperaba en la barra mi turno como patrón #5,098,934, me pregunté sobre la vida, y por qué estaba en este mundo para esperar tanto tiempo por una cerveza, y por qué no moría y se acababa ese suplicio, o morían todos los demás y yo podía obtener mi sustento, etc.
Nos sentamos mirando al río y a criticar la ropa de la gente que pasaba. Mi pasatiempo preferido.
Y luego nos fuimos a Wimbledon al cine. Compré las entradas que salieron gratis con mi tarjeta Odeon Premiere. Hacéos una tarjeta Odeon Premiere. O mejor no, porque así usamos la mía y la que va gratis soy yo.
Vimos Moonrise Kingdom, y si la véis, sabréis por qué me cabreé. Pero lo demás me pareció muy bien, y me gustó.
El domingo hicimos unas comprillas en Wimbledon antes de salir y luego nos cogimos el tren a Waterloo. En la asfixia extrema de 50 grados a la sombra no sabíamos si sería buena idea coger unas Boris Bikes, pero al final lo fue. Nada como la bici un domingo por la city con la brisa y el humo de los autobuses. Me encanta.


Llegamos a Spitalfields, y tomamos unas bebidas alcohólicas refrescantes y echamos unas fikas en The Gun. Y luego compramos unos mapas, y comimos unas cosicas tibetanas al SOL de la MUERTE mientras yo buscaba más cerveza sin mucho éxito. La encontré en el 1001, y nos abrasamos tanto que después de eso nos cogimos el autobús a Oxford Street. Allí íbamos de tienda en tienda por el aire acondicionado, y decidimos buscar un pub donde tomar algo por Marylebone. Como soy gilipollas, no lo encontramos, pero pasamos por el 221b de Baker Street. No me gustó mucho porque no estaba Benedict Cumberbatch, pero bueno.
Echamos unas fikas en Regents Park con media humanidad y un perro que quería jugar, pero luego decidimos volver a Wimbledon al pub certero.
Y el pub certero es el Crooked Billet, en el césped con un perro que había vivido en el Barrio del Pilar. Unos vinos y cervezas después, nos fuimos a casa a cenar huevos fritos con patatas.
Aunque el Churk común ha sido ya abandonado por la Polilla Común, el Churk común gusta de salir cuando no hace frío. El Churk común se porta mal y todavía no ha hecho la cama ni fregado la taza. Churk malo.

Wednesday, May 9, 2012

Jesucristo.


No puede ser más excruciante el aburrimiento extremo en este Miércoles gris.

Tuve una madre de visita este fin de semana. Hizo muy mal tiempo (claro) pero lo pasamos muy bien (claro) y comimos muchas patatas fritas (claro).
Hemos comido hamburguesas vegetarianas en Gorrina Bridget Kitchen, pizza deliciosa en Pizza Express, el clásico en el Thai at Churchill Arms y más clásicos en el chino Friendly Inn. Es tan friendly. También hemos comido muchas tortillas que me ha hecho Lama, y muchas pipas. Pipas y pelis, la vida es feliz con pipas y pelis. Si sólo pudiera fastforwardear hasta el final del día de hoy e ir a casa con pipas y pelis.
En realidad, no puedo más que confesar que no voy a ver pelis hoy. Sí, amigos, una vez más he caído presa en lo que viene a ser literatura para adolescentes, en mi línea de LOSER absoluta.
Cuando fui a Berlín, no tenía libro ni periódico, no anunciaban la puerta de embarque, y en WHSmith no había más que estanterías repletas de THE HUNGER GAMES. Lo miré disimuladamente al no poder evitar sentirme atraída por la textura de la portada. Simple, negra, mate, con un pajarillo dorado. Me dije a mí misma “no, no, Chuck, vete, seguro que ya han anunciado la puerta de embarque”. Y me fui. Pero no anunciaban la puerta de embarque. Y volví. Y leí la contraportada “oh, no, Stephenie Meyer lo pone bien! mejor alejarse”. Y me fui. No anunciaban la puerta de embarque. Y volví. “oh, Stephen King constata que no pudo dejar de leerlo”. Maldito Stephen King, me has convencido.
Lo compré.
Con el libro en la mano y tratando de esconder su título, subí al avión y me senté en pasillo. En la ventanilla había una chica con un libro. Era The Hunger Games. Le hice una señal de camaradería conspiratoria y me sentí libre de culpa cuando inicié mi lectura.
El avión se fue llenando y por supuesto un chickenlager de un grupo de viaje de despedida de soltero tuvo que sentarse entre nosotras y romper nuestro vínculo de loserismo, probablemente sintiéndose atrapado en él. Casi, casi le ofrezco un osito de goma calentito y blandito.
Pero no importó nada más. El libro me había enganchado sin remedio, y no pude más que estar completamente enajenada en su ñoñería de instituto postapocalíptico, sin siquiera pedirme una cerveza en el avión para hacerme la guay.
Sólo dejé de leer cuando salí del avión, y luego llegué a Berlín y olvidé todo lo que había pasado hasta ese momento, entregándome a la vida de Birren y Fiken.
La recuperación de Birren y Fiken fue costosa y tenía The Good Wife para pasar mis tardes de descanso. El libro quedó olvidado en la estantería. Hasta ayer.*
*N. del A. – No fue ayer, sino antes de ayer, pero por cuestiones literarias hemos cambiado la temporalidad del relato para dar un tono más inminente a la narración.
Recuperé el libro en un momento de debilidad pseudofebril, mientras Lama me hacía una (otra) tortilla de patatas. Ah, amigos, el sabor amargo de la adrenalina segregada al leer noveluchas llena mis días de regocijo.
Esta mañana dejé a Lama en un tren con destino Gatwick, y cogí mi tren, y ni siquiera me molesté en esconderme. Bueno, lo cierto es que lo intenté, pero el tren estaba lleno y yo quería leer mi libro. El PARECER un Loser queda relegado a un segundo plano cuando consideras la felicidad que provoca el SER un Loser.

Mi confesión, por Bart Simpson.
Soy un niño tonto normal.

Voy a trabajar. Agradezco a mis sponsors la oportunidad.

Tuesday, May 1, 2012

Para la biografía.



Breve resumen del Viaje Tronkil a Berlín.
Lo pasamos muy bien, a pesar de ser Fracásibol, a pesar de Gul y a pesar de Papagallo.
Cuando llegué el jueves por la noche Lucha me confundió con una señora coja cuando vino a buscarme al aeropuerto. No sé si es una mejora al respecto de la última vez que nos vimos, que me confundió con una china.
El Team Berliner (Lucha y Churk - Luchurk) fuimos por la mañana a Tiergarten a beber cerveza y nos cruzamos con el cantante de Crowded House que nos cantó Four Seasons in One Day y The Weather With You. Sólo que ni era él ni nos cantó nada.
Llegó el Team Gilipollas (Teguci y el Grillo) y fuimos al PUB, bebimos cervezas y echamos unas fikas y comimos patatas fritas (claro). Con gente. Que iba variando. Con Sam y sus amigos, Ben y Chaquetadeabuela®.
Llegó Team Focha (Focha) a Alexanderplatz y ya éramos 5 troncas, gimme 5.
Y fuimos a un bar alemán para turistas con Chaquetadeabuela® y demás donde yo comí patatas fritas (claro) y donde bailamos la conga y donde Car bailó con un señor viejo y donde yo, bailando hacia atrás, me estampé con un taburete y me hice un moratón del tamaño de un puño para convertirme paradójicamente en  la señora coja en un guiño a Destino Final.
Y luego fuimos a otro bar y luego fuimos al ICHIBAN KARAOKE, porque eso es lo que nosotras hacemos, y cantamos Bon Jovi y Aerosmith, otra vez, y conocí al Presidente de los Estados Unidos, otra vez.
Y luego nos peleamos.
Y al día siguiente hicimos el Luchatour y nos gustó y luego nos tumbamos en la hierba en el Lustgarten y echamos unas fikas y luego nos fuimos a una librería y al Cinema Café a beber cerveza y compramos una piña a la que llamamos Rania y a la que un vasco que si no fuera vasco sería vasco cantó canciones.

Y nos fuimos a ver si veíamos el fútbol en el Café Colectivo pero estaba muy lleno, así que fuimos al Szimply en Boxy a beber cerveza y echar unas fikas. Mientras Aiti aka MALDINI la más fan del fútbol corría hacia el otro bar cada vez que había un griterío.
Y nos fuimos a cenar a un indonesio donde el 80% de las troncas se pusieron finas a jamar y el 60% no quiso ir al White Trash y decidieron dejarlo para el domingo.
Y luego no sé, iríamos a un bar a beber cerveza y echar unas fikas.
Y el domingo el Grillo trajo café (el Grillo traía café)  y nos fuimos al mercadillo de Boxy y Aiti y yo nos largamos a por café y agua con gas (agua con gas) al Szimply otra vez y luego nos pasamos la vida en esa terraza por algún motivo y luego nos fuimos a por abrigos porque hacía frío cabrón que llegue ya la mierda de la primavera y luego nos fuimos a comer otra vez. Aquí la peña come mazo, y no entienden lo importante que es el Brettismo en mi vida. Así que me comí todos los scrambled eggs del buffet.
Y luego nos fuimos al fotomatón y al Mauer y al río y a ver la franja de la muerte y los graffitis horrendos y nos sentamos al sol en el parque a echar unas fikas y nos despedimos de Team Focha y nos quedamos ahí ocho días.
Y luego nos fuimos a Kreuzberg a tomar cerveza y ya no podía con tanta cerveza así que me tomé unos gin&tonics chachos que te servían de botella de tónica de 2 L chacha en un bar fabuloso. Y la historia del Trolas terminó de hundirme y hacerme sentir un rehén aterrorizado y cuando por fin conseguimos salir de ahí fuimos al White Trash que estaba cerrado así que FRACÁSIBOL fuimos al 8 mm donde ponían una música muy horrible y no pudimos bailar.
Y el lunes Lucha trabajó y las otras fuimos por Karl Marx Allee porque somos gilipollas y comimos en Hackescher Markt porque somos gilipollas y conocimos a una fan de los Manics que les había visto 60 veces porque debía estar completamente enajenada mentalmente y luego fuimos a una librería y Car me regaló el libro de Otto, el oso del libro. Y quedamos con Luch y tomamos cerveza en el Cinema Cafe y fuimos a Preñauer Berg y a una librería y tomamos una cerveza en la calle y unos nachos y unos M&Ms. Brettismo, sí. Y luego nos fuimos de Prenzlauer para ir a un ruso pero al final no fuimos al ruso y acabamos en Primitiv y yo ya no quería echar más fikas pero lo hice, eché muchas fikas viendo a Thor, el Poderoso Dios del Trueno, y viendo a Car correr a decirle a Simply Red que su computer was on fire, y luego vino más gente, y más gente, y luego fuimos a un bar de mierda donde el doble albino del Actor Secundario Bob trató de ligar con Lucha y luego fuimos a incendiar el garito de kebatos de uno y luego a un bar jebo donde conocimos un perro y luego nos fuimos a casa porque no tenía sentido nada de esto.
Y por fin el martes llegó, llegó el martes, y nos fuimos a comer a un vegetariano hamburguesa con queso de soja y patatas fritas (claro) y luego todo parecía ir muy bien pero nos peleamos otra vez pero luego vino Lucha y fuimos a hacer el rap de Me quiero rapar y luego nos fuimos a Prenzlauer Berg otra vez y lo anduvimos y nos gustó y tomamos FRITZCOLA y AFRICOLA y echamos unas fikas.
Y luego nos fuimos al concierto de los Manics por fin, joder, que fue la hostia de increíble y lo dimos todo y yo perdí mi voz y mi decencia, y luego fuimos al Das Gift a recordar los buenos tiempos, y vino Xavi, y todo el mundo se estaba quedando dormido, y nos fuimos a casa, y yo me comí una bolsa de Piponazos jugando con el móvil y todo el mundo se fue a dormir y yo me fui al aeropuerto y casi me meto en el tren en la dirección contraria pero cogí el tren bueno y luego me eché una fika y luego me subí al avión y me dormí.


Tuesday, April 17, 2012

Hoy he estado en París.


Sí, otra vez. Soy Forrest Gump conociendo presidentes.

Ahora estoy en el Eurostar en Standard Premier. Pienso que me lo merecía. Realmente me merecía Business Premier/Jet Privado, pero soy una persona bastante humilde.
Voy sentada en la butaca con la cabeza ladeada y apoyada en el reposacabezas lateral mientras tecleo. La imagen es claramente Stephen Hawking. Tal vez me confundan con él los ejecutivos con los que comparto el vagón.

El otro día cuando estuve en París otra vez, cogí el metro para ir a la oficina. Todo iba bien y me quería bajar en Porte de Clignancourt y coger un teko desde ahí. Salí del tren y me perdí por los túneles buscando la salida. Encontré unas puertas, y metí mi billete para salir, no recordando si aquí hacía falta meter tu billete para salir. No me dejaba pasar la puerta y estaba formando un desastroso embotellamiento de gabachos detrás de mí. Uno me dijo algo que entiendo que era como “pasa, pasa”, usando su Navigo (Froggy Oyster) y yo “ah, muchas gracias!”. Qué amable. El caso es que él pensaba que me estaba ayudando a colarme en el metro cuando yo lo que quería era salir. Pues bien, conseguí quedar atrapada en el único andén del universo en el cual puedes entrar pero no salir. Dónde se ha visto que no puedas salir? Así que lo recorrí dos veces de un lado a otro buscando recobecos. Daylight: Pánico en el Túnel. OU EST LA SORTIE?! Me encontré con una vieja que estaba igual que yo. Así que tuvimos que llamar al guarda de la estación por el interfono y que nos abriese la salida de incendios.

Hoy en París he mirado el mapa para ir hacia al autobús desde la oficina, he memorizado las calles que tenía que seguir y hacia qué lado, y luego me he ido en dirección contraria un buen rato y he tenido que dar la vuelta.

No me dejéis sola más.

Sin embargo gracias a todo esto he comprado una bolsa de pipas de 2kg en Franprix <Insertar icono de sonrisa de Emoji>. Las usaré esta noche viendo The Good Wife, my new thing. Demónibol es así. Demónibol es así de imbécil por no haber grabado un par de episodios para el trayecto del tren.

Bueno, aunque me gusta mucho teclear, voy a dejarlo. Adiós.

Thursday, April 12, 2012

Sayonara Baby, or Day 9



Cuando dije que hoy no hicimos nada es por eso, porque no hicimos nada.

Tendré que engrandecer los acontecimientos de un día tan común. Allá voy.

Por la mañana, yo no tenía prisa por levantarme. El plan era ir al Tsukuba Center en busca de los billetes del autobús del aeropuerto, comprar algo de comer y dar una vueltecilla. El Grillo, viendo la situación de calma y vaguería dijo “yo a lo mejor voy yendo al Tsukuba Center y os espero allí”. Como si eso fuese algo posible. Aún así seguía con la idea en la cabeza.

Yo seguía en la cama cuando Aiti me dijo algo y contesté “that’s irrelevant”. Aiti gusta de canturrear y tiene una vena folklórica intrínseca. Así que contestó “that’s irrelevant, that’s irrelevant, dubidubi du dubidubi du”. Lo convirtió en una melodía. DIVERSIÓN dijo “oh esto hay que grabarlo con el Garage Band”. Así que eso se hizo y se invirtió buena parte del tiempo que El Grillo “nos esperaría en el Tsukuba Center” en el temazo.  Por supuesto nadie se fue de la casa antes de las 4 de la tarde. *Nota del autor: esto pudo ser cualquier otro día, si os digo la verdad. Pero la autobiografía es lo que tiene.

Una vez más perdimos el autobús en nuestra cara, así que cruzamos el campus para coger el otro autobús. Decir que en Tsukuba viven los estudiantes de Scuba Diving y era fin de curso. Allí, al contrario que en cualquier país civilizado, los estudiantes se mudan a pisos vacíos y se tienen que comprar su propia nevera, su propia lavadora, su propia cama. Y cuando se van, tienen que llevarse su propia nevera, su propia lavadora, su propia cama. Esto desencadena en que es fin de curso y la calle está llena de lavadoras, neveras y camas con las que no han sabido qué hacer. Es muy absurdo. Aiti también debía deshacerse de todas esas cosas. Me extraña que no haya una mafia europea de vigilantes en los vertederos para compra y venta de lavadoras. Si yo viviera allí ya sería el Capo Demónibol. Bueno no, si yo viviera ahí sería una señora muy gorda y deprimida con gatos. Porque menudo agujero. Pero eso es irrelevante. Dubidu Dubidubidu Dubidu. Eso sí, hay que darle la enhorabuena a Aiti por haber aguantado 4 años. Eso es fuerza de voluntad. Al parecer la leyenda dice que los estudiantes de Tsukuba se convierten en árboles mientras mueren en la agonía que proporciona el lugar.

En el Tsukuba Center compramos los billetes de autobús y tratamos de pedir un taxi para recogernos a las 5:30 de la mañana siguiente. Todos los servicios de radiotaxi nos dijeron que no trabajaban tan temprano. Íbamos con maletas gigantes llevando mudanza de Aiti así que el caminar no era una opción válida. La opción desesperada era coger un taxi a medianoche al Karaoke con las maletas y pasar allí la noche. Por desgracia para vosotros, Aitana encontró un taxista que le dijo que nos recogería, así que no hubo aventura sorprendente y curiosa.

En el supermercado compramos víveres para el avión a saco, sabiendo que una tendría curry indio y otra NADA para comer en el vuelo. Compré más García Baquero para hacerme 3 sandwiches que me alimentasen. Y M&Ms para satisfacer el visionado de buenas pelis! También tenía pipas que me había traído expresamente El Grillo para los dos trayectos. Todo estaba bien planeado.

Echamos unas fikas en la zona de fumadores de Tsukuba. Nadie entiende este cartel.

Estábamos como a 1 metro de la zona cuando una señora salió del Center y nos dijo que si podíamos por favor fumar más cerca de la zona. Esto en perfecto inglés. Seguro que todos hablan inglés cuando quieren. Luego nos dimos cuenta de que la señora dedicaba sus días a estar en la puerta del Tsukuba Center vigilando a ver quién fuma a más de 1 metro de la zona de fumadores.

Volvimos a la casa porque venía gente a coger muebles a Aiti. Allí en la casa charlando con los amigos de repente hubo un terremotito. El segundo en nuestra estancia. En el primero, Car se acojonó y estrujó la mano de Aiti y me dijo “ven Pec!” para que fuera a estrujarme con ellas también. Pero yo elegí mi cama hinchable y me tumbé en ella mientras pasaba el temblor de tierra. Esto Car me lo reprochó: “No quisiste morir conmigo”. Supongo que era porque sabía que no íbamos a morir. O no. Nunca lo sabremos.
En este segundo terremoto Car estrujó la pierna de la amiga de Aiti. Eso es así.

Estuvimos recogiendo la casa, tirando millones de cosas que cualquiera con cierto Diógenes habría conservado, y quitando cosas de las paredes. Y comiendo nachos. Mmm nachos.

Como última cena fuimos a un restaurante que le gustaba a Aiti en el barrio. El de la foto. Tenía para cocinar yakisobas en tu mesa. Y pitchers. We like pitchers. También había muchos muñecos por todas partes, incluyendo esto de aquí.
 So fuckin weird.

Yo pedí patatas fritas (CLARO) y comí un poco de lo que había en la mesa. De postre pedimos unos cócteles con frutas. El mío de manzana. El mío era el mejor. Como siempre.

Volvimos a la casa y el plan era no dormir pero Aiti y El Grillo se fueron quedando dormidas. Yo me dediqué a estar en internet y comer nachos. Luego me reprocharon el ruido que hacía la bolsa de nachos mientras dormían.

Al final eché una cabezadita. Todo salió de acuerdo con lo planeado y el taxista estaba ahí a las 5:30. Llegamos al autobús con 20 minutos de antelación que invertimos en helarnos esperando y viendo a Teguci huír de los cuervos.

Nos despedimos de Aiti. No fue doloroso, la veríamos muy pronto.

El buseto del aeropuerto es más cómodo que el avión. Se echan patrás los asientos, y va tan despacio que el movimiento es como el de una cunita. Tras 2 horas desgraciadamente llegamos a la Terminal 2.

Echamos unas fikas® y luego nos pusimos a la cola de British Airways. El Grillo fue a ver qué había por ahí mientras yo esperaba, y me trajo un croissant. No había más que gente que venía de esquiar. Al parecer la gente se va hasta Japón para esquiar.

Pagamos exceso de equipaje(claro) y pasamos el control etc etc. El control es un poco broma, no te tienes que quitar los zapatos ni nada.

Y fuimos a echar una fika. Allí se puede fumar cuando pasas el control :) FIKAAAAS! Por supuesto es un ambiente repugnante pero es mejor que nada.

Y luego yo me fui a sentar mientras la gente es absorbida por la publicidad y el consumismo de los aeropuertos. Me pone enferma lo de los aeropuertos. BURBERRY. Vete a comprar un bolso BURBERRY al AEROPUERTO, IMBÉCIL!

Avión. Mismos asientos de la ida. Delante tenía a un occidental que estuvo la mayor parte del vuelo sin bajar su respaldo. SCORE!
El Grillo se sobó prácticamente todo el vuelo. Y yo no me sobé prácticamente nada y vi muchas muchas pelis, entre ellas I Love You Man que cada vez me gusta más. Anwar El Sadat...
Y El Grillo se comió uno de mis sandwiches
¬_¬
Y justo antes de llegar vimos The Departed (tradición) pero la megafonía justo apareció en mi escena favorita (cuando suena Comfortably Numb en el apartamento de Little Miss Thing). Ya llegábamos!

Y en UK me despedí de El Grillo. También la vería pronto.

Y hacía 22 grados, el sol brillaba, los almendros estaban en flor y fui feliz en mi pequeña isla. Y tardé 20 horas en llegar a mi casa. Y vi Lost in Translation. Y la dejé a la mitad porque se me había olvidado que era un coñazo insufrible.

Y ya está, eso ha sido el viaje a Japón. Phil Connors, gracias por verme. Hasta la próxima.

Aquí os dejo el terror. No me juzguéis.


Tuesday, April 10, 2012

Tokyo Monday, o Day 8



Lunes, 26 de Marzo de 2012

Hoy madrugamos, era el último día en Tokyo. Yo me preparé un sandwich de queso anticipando problemas alimentarios y no queriendo molestar a nadie con mis requisitos especiales vegetarianos-anti-comida-asquerosa-sólo-como-cosas-amarillas.

Siempre que salíamos del Tsukuba Express había que cambiar de línea y se salía brevemente a la calle antes de meterse en un túnel. Pesádibol siempre miraba la calle con anhelo porque quería salir a echar una fika. Esta vez la dejamos ir y de paso compramos unos fílteros en un lugar de cigarrillos que había justo ahí en la puerta. Echamos nuestras fikas y volvimos al metro.
Nos bajamos en Takebashi para ir al museo de arte moderno a ver una exposición de Pollock. Hacemos cosas culturetas también, eh, que no sólo de biru y fikas vive el churk. Primero nos metimos en un edificio a comprar un Starbucks, sacar dinero y ver una exposición de caligrafía. Hacía frío y yo me puse mi mascarilla japo. Es un poco rollo porque no se pueden echar fikas pero tu propia respiración te mantiene muy calentito.

Estuvimos en el museo y pagamos dos millones y medio por entrar. La GRAN RETROSPECTIVA de Pollock no era tal, pero bueno, fue entretenido. La réplica de su suelo molaba. Yo como siempre estuve esperando sentada en un banquito.
Nos dejaban entrar también a la exposición general y había algunas cosas que molaban como un cuadro de Braque que siempre me gustó. Y un dragón rarísimo con un Buddha encima muy MGMTiano.
Después de eso fuimos a echar otra fika y nos dirigimos por el paseo Imperial de la casa del Emperador hacia la gran estatua de Godzilla en Tokyo! Yo tenía que ir a ver eso. Godzilla! Por el camino Carmelita y Aitanita no se estaban llevando muy bien. Hacía frío y era un camino largo. Pero vimos un parque guay y subimos a una roca y yo me comí mi sandwich de queso. El queso era especial gourmet García Baquero comprado en el Tsukuba Center por cien o doscientos euros, y lo disfruté mucho.

La estatua de Godzilla!!! Es más o menos la mitad que yo. A lo mejor a un brownie (http://media.comicvine.com/uploads/9/91469/1667755-willow.jpg) le habría causado impresión. Pero lo pasamos bien viéndola.

Y ahí decidimos que era hora de comer y buscamos un sitio. Estábamos en una zona chuli con un puente lleno de sitios raros y túneles con sitios raros, pero todo parecía un poco muerto.
And what ise this? And what ise this? Todo esto tiene carne, todo esto tiene carne. Yo estaba bien, había comido mi sandwich de queso. Nunca se peleará nadie por encontrar dónde comer por mi culpa nunca más. Pero Aitanita y Carmelita sí se pelearon. “En Japón no se grita!”. Yo me fui a la vuelta de la esquina por no aguantarlas, y al final decidieron entrar en el sitio donde se habían parado a pelearse.
La gente del lugar era muy amable y les dieron comida y sake caliente. A mí cerveza. Y luego pagué yo. Qué te parece, eh? A mí bien. Así se callan. El sitio se puso de moda nada más llegar nosotras y apareció alguna gentecilla en las mesas de al lado. En la de al lado en concreto, dos señores que dijeron de nuevo lo de que nuestras narices son rectas. Al parecer les gusta porque ellos cuando cierran un ojo ven su otro ojo en lugar de su tabique nasal. Fascinante.

Las aguas se habían calmado y nos dirigimos a la Tokyo Tower a verla de cerca y hacer el Manic un poquito más. Llegamos bien, sorprendentemente. Vimos un minitemplo muy mono con unos muñequitos y nos acercamos a verlo. Da un poco de mal rollo cuando estás mirando algo y te dicen que está dedicado a los niños muertos para que sus almas no se pierdan entre los espíritus malignos. Pero bueno, al lado había un monumento a los perros.

Tras ocho millones de fotos en la Tokyo Tower, nos abrimos camino hacia Roppongi. Nos abrimos camino mal, claro, por una calle que era muy mona y bajaba pero nos llevaba al final a una autopista infernal donde teníamos que volver a subir. Malentendidos... Pero pasamos por el templo masónico de Tokyo.

En Roppongi seguimos a dos personajes que tenían pinta de ir a un sitio guay, para ir a un sitio guay como ellos. Pero iban a Roppongi Hills y los perdimos entre la muchedumbre. A mí me gustó porque estaba la araña gigante de Roku Roku Plaza.
Pesádibol dijo “viniendo hacia aquí vi una calle que molaba”. Así que cruzamos para ir a la calle que molaba y comprobar que, como era de esperar, no molaba en absoluto. Cuando casi nos íbamos a dar por vencidas y cambiar de barrio y pelearnos un poquito más, vimos un sitio con pinta de pijeras ahí en medio de la avenida. Ponía Happy Hour. Happy Hour siempre es bueno. Tenía luces un poco de neón pero entramos igual.

Qué gran bar, amigos. Nos sentamos en una mesa grande y cómoda al lado de la ventana y miramos las calles, con Happy Hour de biru y patatas fritas. Y otra de lo mismo. Y otra de lo mismo. Más patatas fritas, por favor. Estaban muy ricas. El Grillo apenas las probó porque habla mucho, yo habría seguido pidiendo más.

Nos retiramos pronto de Tokyo y nos fuimos a Tsukuba. Allí fuimos al combini a comprar cervezas y comidas para llevarnos al Karaoke y así no pagar nomijodai. BREAKING THE LAW! Me gusta.

El Grillo se cabreó y se puso Gul porque se compró una cosa de queso en el combini que sabía a bollo industrial.
Esta vez canté I’ll be there for you (de Bon Jovi, CLARO) y lo hice mejor que Ashton Kutcher. Aiti había perdido ya la voz por completo y alguna de las canciones fue especialmente dolorosa, pero hizo muy bien The Killing Moon. Car me hizo los coros de Modern Love bastante mal pero en general nos quedó bien. Pero vamos, que no hay que engañar a nadie, yo no sé cantar.
Y nos fuimos de allí de nuevo a eso de las 4 o 5. Y fuimos a buscar taxis. En Tsukuba no hay taxis, así que Gul decidió que se tumbaría en medio de la acera, porque sabe lo mucho que me agrada ese comportamiento.

Tras cuarenta minutos de caminata en el frío gélido, llegamos a casa.

“Mañana” será el último día en Japón y os anticipo que no hicimos absolutamente nada. Pero lo escribiré igual.


Monday, April 9, 2012

Tsukuba, Ghost Town, o Day 7



Domingo, 25 de Marzo de 2012

Hoy era el día de descanso. Demónibol se enfundó una coleta chacha, vaqueros y Vans y se negó a ducharse.

Comenzamos el día en el combini, claro. En Japón venden cafés calientes y fríos en latas, en máquinas. Y las anuncia Tommy Lee Jones. Creo que este día no fue el que probé el capuccino de lata. En cualquier caso el día que fuere me hizo aprender la lección de no volver a probarlo nunca más.

Dimos un paseo por Tsukuba, en el centro aeroespacial este. Por eso hay un cohete. El cohete mola.
También hay un lago lleno de carpas que me frikan out muchísimo porque tienen hambre y se acercan a la orilla y se ponen unas encima de las otras, con esos ojos y esos bigotes de animal prehistórico alienígena. Pero también vimos una grulla, que dan suerte.


Yo pasé frío mientras Car y Aiti grababan la continuación del vídeoarte de Aiti: Tsukuba, Ghost City en Chuo Park.
Si alguien sabe qué hace este señor y por qué, y qué está permitido y qué no, que me avise:


Luego fuimos al centro comercial. Ropa, ropa, ropa. La ropa en Japón es muy bonita, si alguna vez me interesase mínimamente comprármela, sería un buen lugar para hacerlo.

En el centro comercial había muchas “hijas de Car”. Car siempre dice que quiere adoptar una niña china. Alega que de mayor sería muy guapa. Y hay un prototipo de japonesa de pelo corto y veintitantos años que decidió que era su hija. No importa si su hija es mayor que ella. La quiere adoptar a los 22. Total, no pasó un sólo día sin que viera a una y dijera “NO SIN MI HIJA!”. El Grillo.

Estuvimos un buen rato probando sofás en Muji. Qué gran empleo sería ese.

También vimos una tienda magnífica de juguetes y memorabilia ochentera de la buena. Estaba Alf y ya sabéis lo mucho que nos gusta Alf.

Decir que la misión era encontrar algo que fuese una piña, porque a Aiti ahora le gustaban las piñas y decidió que si fuese una fruta sería una piña. Pendientes de piña, colgantes de piña, muñecos de piña. Esto se convirtió en otra canción de Songify, claro. A pesar de esta piña que encontramos, no la compró.


Yo tomé Starbucks y eché una fika ilegal en medio de la calle. De cenar me iban a hacer una tortilla de patatas para mí. Pero El Grillo quería algo japonés para ella. Así que más o menos hicimos el Borat una vez más, “and what ise this” en cada uno de los puestecitos de comida para que Pesádibol comiese. Yo compré pan (yo sola! Arigato gozaimas) y esperé, y esperé, y esperé.

Pesádibol compró una bola de algo y más cosas para comer y se puso muy contenta. Y luego cogimos el autobús para volver a la casa. Pesádibol se dejó su bola de algo en el autobús. Cosas que hace ella.

Aiti me hizo mi tortilla y no pude más que morir de felicidad y por supuesto comérmela entera como el Kartoffen que soy. Cena española con Mayor de Castilla. Yo no lo tomé, pasé un día completo sin alcohol. Por eso supongo que es un día tan ligero. Pero se agradece, amigos.